New Beginnings
“¿Por qué este camino en lugar de aquel otro? ¿Adónde lleva, que nos atrae con tanta fuerza?
¿Qué árboles y qué amigos viven más allá del horizonte de estas piedras, en el lejano milagro de la calidez?
Hemos venido aquí porque quedarnos donde estábamos ya era imposible.”
René Char
Los humanos experimentamos la vida a través de procesos internos que repercuten en lo que percibimos como mundo visible. Pueden ser de muchos tipos, intensidades y duraciones distintas, pero tienen en común que, a medida que los atravesamos, nos descubrimos a nosotros mismos. Tomamos consciencia de nuestras luces y sombras, aprendemos a convivir con ellas y aparecen emociones inesperadas que pueden ser, en ocasiones, profundamente incómodas. Lejos de huir, algo nos empuja a continuar.
Si bien el nacimiento de un ciclo es a menudo imperceptible –sutilmente, la transformación se inicia en nosotros–, su muerte, en cambio, suele ser clara. Lo sabemos porque nuestra mirada se extiende desde el pasado, donde todo empezó, hasta el presente y el futuro. Empezamos a observar todo lo que ha generado este proceso y comprobamos que nos ha colocado en un sitio muy diferente al que estábamos cuando entramos.
Entonces, desde este nuevo sitio, ¿qué surge? Estamos preparados para continuar caminos empezados y para dejar morir a otros, pero sobre todo estamos listos para abrir otros nuevos. Actuamos desde un nuevo marco. Algunas de las cosas que percibimos nos hablan de una forma completamente distinta: ahora tienen otro relieve, otra profundidad. Y entramos en consonancia con procesos de otras personas desde esta nueva realidad. Consonancias que se pueden producir de forma simultánea, o también a través de un lapso temporal que, al mismo tiempo, parece desaparecer. Es como si el tiempo dejara de existir. Es como si nos atravesara y nos uniera a todos.
En 1816, Franz Schubert empezó a componer su trío D.471, y se detuvo después de escribir unos compases del segundo movimiento. No era la primera vez que dejaba incompleta una obra. No era el momento para seguir. Joan Magrané se inspira ahora en esta suspensión y escribe su Andante sostenuto* para abrir un ciclo en consonancia con el que Schubert dejó incompleto. Otro compositor impregnado del lirismo y la forma del compositor vienés es Alfred Schinttke, que con su estilo inconfundible, convierte a su Trío de cuerda en una muestra de convivencia entre luz schubertiana y sombra schnittkiana. Curiosamente, también consta de dos movimientos, estos sí, concluidos. Para culminar la triangulación —tanto geográfica como de espíritu— que rodea a Schubert, William Byrd aporta su misa a tres voces. Compuesta casi en clandestinidad en 1592, expone la vocalidad más pura con la que conectan, hasta más de cuatro siglos después, Schubert, Schnittke y Magrané.
*obra de estreno coencargo del Auditori de Barcelona y The Rest Project