«Se acerca la última verdad, durísima y sencilla.
Como los trenes que en la infancia,
jugando en el andén, me pasaban rozando.»

JOAN MARGARIT

© Roger Lleixà

El número tres simboliza el equilibrio perfecto. Se asocia con la divinidad, la combinación armoniosa de Espíritu, Alma y Cuerpo.

Tres músicos entrelazan obras de tres compositores estrechamente vinculados: Johann Sebastian Bach, Francesc Prat y György Kurtág. Y la poesía de Joan Margarit, que nos acompaña en este viaje.

Esto es Equilibrium: la armonía entre tres músicos, tres compositores y un poeta.

Equilibrium

En 2026 celebramos el centenario de una leyenda viva de la composición: György Kurtág. Como compositor de referencia, queremos rendirle homenaje, y lo haremos combinando su música con la de Johann Sebastian Bach, uno de sus compositores más queridos. Ambos son claros ejemplos del vínculo entro lo humano y lo divino en la música.

Así, la obra completa Signs, Games and Messages del compositor húngaro para trío de cuerda se interpretará en diálogo con una selección de las Variaciones Goldberg.

Para completar Equilibrium, queremos poner en valor la música compuesta en nuestro país. Die stille summt, de Francesc Prat, es una composición de marcada profundidad e inspiración kurtágiana. Fue escrita en el año 2002, después de un largo silencio compositivo, y esta es la razón de su título. Su audición en el Festival de Torroella 2026 representa el estreno nacional de la obra.

Redondeando el concepto artístico, incorporamos un elemento que, al igual que la conexión entre músicas lejanas, nos define como grupo: la palabra. Para nosotros tiene mucho sentido que una persona concreta, a través de sus versos, nos ayude a contar nuestra historia. Esa persona es Joan Margarit, uno de los poetas catalanes más universales, con quien también compartimos un vínculo personal. En varias ocasiones a lo largo de nuestro recorrido, su poesía resonará a través de la mejor voz posible: la suya propia.

Cavar entre las piedras, los terrones,
las raíces que nunca arrancarás.
Es el precio que tiene lo profundo.
Cavar es religioso.
Es una forma de bondad.
Cavar de noche. Luego arrodillarse
y alzar los ojos hacia el firmamento
sin olvidar que todo ha de buscarse en tierra:
cómo alzar una casa, o escribir poesía.
Incluso desde dónde poder volver a amar
en este temporal de la memoria.

JOAN MARGARIT

© Carlos A.Schwarz